lunes, 14 de febrero de 2011

¡Feliz día de los enamorados!


¡FELIZ 14 DE FEBRERO!

Ah! y también feliz 13 de febrero, y 12, y 11, 10...
Total, todos esos días son iguales; qué hace diferente al 14?
Ah! si! la implantación en nuestras cabezas por la sociedad consumista de celebrar un día en el que para demostrarle a una persona que de verdad te importa debes ir a alguna tienda y dejarte la pasta, y tu claro por qué no? No vaya a ser que piense que no le quiero...

Una prueba más de que el mundo se va a la mierda. De lo equivocados que estamos. No me meto con la gente que celebre este día! eh! Cada uno puede gastar su dinero en lo que quiera... aunque sea en seguir alimentando a esta sociedad de mier** en la que vivimos. Total, es suyo no? Como si quiere coger y tirarlo a una alcantarilla :)

Como me alegro de no celebrar este día, porque yo sinceramente prefiero celebrarlos todos... todos los que pueda, mientras que sea a su lado. Quiero seguir disfrutando de su sonrisa, de sus bromas, de sus ojitos azules, de sus contestaciones fuera de lugar, de esos sustos que me da y que tanto "odio"... de él! Las 24 h del día y los 365 días del año.




jueves, 6 de enero de 2011

Día de Reyes

Al fin. Último día de estas "fechas tan destacadas".
¿Podría decirse que han sido las peores navidades de todo lo que llevo de vida?
Sí, la respuesta es clara. Definitivamente se ha ido toda esa magia que envolvía las calles, esa ilusión que llevaba por dentro, esa esperanza de levantarse el día 6 de Enero y encontrar paquetes, ese ambiente navideño que disfrutaba, las ganas de picar todo el rato bombones... Se ha esfumado. En mi casa este año se ha notado bastante todo esto: nada de adornos navideños (salvo un pequeño belén que puso mi madre ya avanzada la navidad... quizá por querer hacer todo más llevadero), nada de ambiente familiar (hace años que ya dejó de haberlo la verdad), algún pequeño detalle que otro, poca cosa... incluso el día de nochevieja dejó un poco que desear. En fin. Lo peor es que tiene pinta de que será así siempre de ahora en adelante. Empiezo a entender aquellos que decían: Odio la navidad. Y yo les miraba extrañada pensando: ¿Pero cómo pueden odiar estas fechas?


Un año más.
2011 a ver como te portas.



viernes, 17 de diciembre de 2010


8 ºC. Frío seco que hacía que cada respiración se convirtiese en miles de puñaladas en sus pulmones. Las lágrimas recorrían sus mejillas. Cada sollozo le ahogaba un poco más. Le odiaba, no podía más. Odiaba pasar día tras día con el. Viendo sus gestos de superioridad, sus continuos desprecios, el cambio radical que había pegado. No sabía cómo había llegado a esto. Lo de esa noche fue la gota que colmó el vaso. Aquello había llegado demasiado lejos. No podía soportarlo más. Necesitaba huir de todo. Escapar de él, de aquello.

No se sentía las manos ni los pies, si se quedaba ahí más tiempo enfermaría. Entraría en hipotermia. Se levanto de la acera y se dirigió a un bar cercano. Aquel lugar era lo más deprimente y sucio que había visto en su vida. Pero le servía. Pidió una cerveza, luego otra, así hasta llegar a unas 7... Necesitaba ir al baño o su vejiga estallaría. Se levantó a duras penas del taburete y se dirigió al baño tambaleándose, su sorpresa fue que no encontró ningún letrero que pusiese "SEÑORAS" así que entro en la única puerta que había. No debían acudir muchas mujeres allí. Normal. Estaba hecho todo un asco, pero no le importó mucho. Se miro al espejo, estaba horrible. Necesitaba otra cerveza. Al salir se chocó con un hombre.
-¿Qué hace una chica como tú en un lugar como este?
- Comprate una frase nueva y apártate.
- Eh! ¿Dónde has dejado tus modales jovencita?
- Ahí, justo donde acabo de dejar algo más - señala el váter.
Intenta salir pero el se pone de nuevo en medio
- ¡No estoy para gilipolleces, dejame salir!
- Qué humor tan amargo mujer.
- Es lo que hay, la vida que es así de dura.
- Eh! A mi no me vaciles bonita, que no soy uno de tus amiguitos. Deberías tener más cuidado con los desconocidos, ¿no crees?- la empuja hacia dentro del baño.
- ¡¿Que cojones haces!? Dejame imbécil.
- Creo que te tendré que enseñar yo modales que veo que no los tienes aprendidos.
- ¡Ah! ¿si? Un tío que huele a alcohol, que no se afeita desde hace días... y que encima tiene la cremallera baja de los pantalones va a enseñarme modales. Soprendeme.
- Ups! Bueno, mira una cosa menos tienes que hacer.
- ¿Perdona? Mira, no te toco ni con un palo y mucho menos tus pantalones.
- Buena respuesta chica dura, te invito a una cerveza.
- No lo necesito- se cuela debajo de su brazo y sale del baño.

Pide otra cerveza y se sienta en el mismo taburete de antes... El hombre se acerca y se sienta a su lado. La observa descaradamente.

- Quizá una foto te dure más. Deja de mirarme.
- Es que no se ven todos los días chicas así por aquí.
- Ni nunca, qué chica en su sano juicio querría entrar en esta pocilga.
- Entonces qué haces aquí.
- Lo acabo de dejar bien claro.
- Vale, lo pillo. ¿Qué te pasa? Es mejor soltar las cosas y a veces un desconocido puede ser una buen psicólogo.
- No gracias.
- Necesitas desahogarte.
- No será contigo.
- Como tu veas- deja un billete encima de la mesa y se levanta.

- ¡Oye!- el hombre se da la vuelta y la mira;- pero quizá un poco de compañía no me venga mal.
- ¿Segura?

Se levanta y se dirige al baño. El chico vas tras ella. Ella se tira encima de el, le besa apasionadamente.

- ¿Segura?
- Deja de preguntar tanto y bájate los pantalones.
- ¿Por qué no lo haces tú?
- Te lo dije antes, que no los tocaría.


Lo empuja contra las baldosas frías de aquel baño. Tira de su camiseta le besa el pecho, el cuello, le muerde los labios. El le sube la falda y mete su mano por debajo del sujetador. Ella no es de esas que hacen esto, pero esa noche solo tiene una cosa en mente: Actuar y luego pensar.
Como parece que hacía la gente con ella...






miércoles, 24 de noviembre de 2010

¿Amar o ser amada?

Estas harta de enamorarte como una tonta y pasarte las 24h del día pensando en ellos y llorando desesperada cuando no te llaman. De ser el tipo de chica que cuando ellos dicen: "Salta", pregunta: "¿desde qué altura?". Harta de ser la que siempre, siempre se enamora y la que luego se lleva todos los palos. Piensas que debes seguir adelante tu vida y no dedicarte en cuerpo y alma a mantener una relación. Nadie se queda si no se arrima al fuego. Te cansas de tantas derrotas amorosas.

Cambias de mentalidad...

Luego te conformas con el primero que te muestra un poquito de atención, aquel se vuelca al 100% en ti. Te quiere y tú, bueno, te dejas querer. Piensas que quizá toda la historia no sea como las películas de Hollywood: el amor apasionado, la sensación de extásis cuando él te promete amor eterno... Quizá nada de eso exista y aunque existiese, ésta sensación de tener los pies en el suelo resulta mucho más segura, más real. En cualquier caso prefiero ser la persona amada antes que la persona que ama, así no pierdes el control.


¿Dejarte llevar o tenerlo todo bajo control?
A nadie le gusta sentirse expuesto. Pero el amor implica eso. Es impredecible, incontrolable y te lleva a lo más alto en un segundo. Implicarse, atreverse, dejarse llevar. Será verdad eso de que...




Celia Hernández.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Vuelta a lo mismo


Bien, una vez más me doy cuenta de que se cumple mi regla de oro: "Por muy jodida que estés o que parezca que está todo: hay que dejar que las cosas se alineen solas, dar tiempo al tiempo".

No puedes construir la casa empezando por el tejado, hay que ir cogiendo cada ladrillo, llenarlo de cemento e ir apilandolos uno a uno. No hay más. Y aunque la teoría me la se a la perfección en la práctica parece que fallo. Será la poca paciencia que "Dios me ha dado" que hace que salgan a la luz las inseguridades, aquellas que parecían estar guardadas y archivadas pero, según tengo comprobado, resurgen de vez en cuando. No aprendo y me dejo llevar por esos sentimientos negativos. Y claro, después pienso (sí después, al revés lo sé) y me doy cuenta de lo masoquista que pedo llegar a ser conmigo misma.
Pasa el tiempo y piensas: "Anda, ya parece que va a mejor la cosa". Y te alegras, claro.
¡Tonta, tonta y mil veces tonta! (...)

Tengo que hacer caso a una profesora que ya nos ha comentado que " debemos ir cultivando aquello llamado paciencia, pues será de vital importancia en nuestro trabajo". Y aunque solo sea por el bien de mi futuro laboral: habrá que hacerla caso.




Celia Hernández.

jueves, 28 de octubre de 2010

(*)



"Luego regresa y se sienta a mi lado. Empieza a acariciarme la espalda y yo dejo mi taza de té y me apoyo en él. Al cabo de unos minutos me olvido del cuarto, del desorden, de todo menos de la sensación de su mano en mi espalda y me doy la vuelta para besarlo(...) ...y me pongo a proferir sonidos increíblemente animales al tiempo que el orgasmo más intenso de toda mi vida me recorre de pies a cabeza.

Cuando terminamos estoy agotada y hago algo que nunca había hecho. Me duermo entre sus brazos. "


Bonita frase de un nuevo libro adquirido en la pequeña "colección de libros" de mi hermana. Me apetecía compartirla con vosotros ^^




Celia Hernández

sábado, 16 de octubre de 2010

No estaba preparada.


Intentaba que esto no pudiese conmigo. No pensaba en ello. Sabía que llegaría, pero intentaba no darle mucha importancia. Simplemente hacerme a la idea de que acabaría pasando y punto, se sigue adelante no pasa anda, no es el fin de el mundo. No amargarme antes de tiempo porque sabía lo duro que me resultaría despues. "Nos seguiremos viendo", hablaremos por teléfono cada día, será como si siguieses aquí. Autoengañarme. No aprendo.

Bien, ya no estas aquí y aunque sigamos hablando y haciendo como si todo siguiese como siempre, no es así. De vez en cuando me doy realmente cuenta de que no estas aquí y todo lo que eso conlleva. Es decir, de que hay bastantes km de distancia, de que eso puede enfríar la relación, de que mi autoestima está cada vez más jodida, de que estoy volviendo a ser la persona que era antes de conocerte, cada vez más cerrada y más fría. Y esque para qué negarlo, no estaba preparada para estar sin ti. No estoy preparada para verte solo 1 vez cada mes (con suerte), para reducir tan rápido esta dósis a la que estaba acostumbrada.
Ahora son otros los que disfrutan de ti, los que te sacaran sonrisas, los que comparten tu día a día. Les tengo envidia.

Y esque no sabía lo importante que puede llegar a ser una persona en tu vida y todo lo que esto supone. Porque además de alegrías, lleva penas, además de felicidad, lleva tristeza. Aunque se que soy afortunada, porque he llegado a sentir todo esto. Siempre te expones al abrirme tanto a una persona, pero es un riesgo que merece la pena correr. Esto tan solo es "la parte no tan buena de todo".


Celia Hernández.