miércoles, 10 de noviembre de 2010

Vuelta a lo mismo


Bien, una vez más me doy cuenta de que se cumple mi regla de oro: "Por muy jodida que estés o que parezca que está todo: hay que dejar que las cosas se alineen solas, dar tiempo al tiempo".

No puedes construir la casa empezando por el tejado, hay que ir cogiendo cada ladrillo, llenarlo de cemento e ir apilandolos uno a uno. No hay más. Y aunque la teoría me la se a la perfección en la práctica parece que fallo. Será la poca paciencia que "Dios me ha dado" que hace que salgan a la luz las inseguridades, aquellas que parecían estar guardadas y archivadas pero, según tengo comprobado, resurgen de vez en cuando. No aprendo y me dejo llevar por esos sentimientos negativos. Y claro, después pienso (sí después, al revés lo sé) y me doy cuenta de lo masoquista que pedo llegar a ser conmigo misma.
Pasa el tiempo y piensas: "Anda, ya parece que va a mejor la cosa". Y te alegras, claro.
¡Tonta, tonta y mil veces tonta! (...)

Tengo que hacer caso a una profesora que ya nos ha comentado que " debemos ir cultivando aquello llamado paciencia, pues será de vital importancia en nuestro trabajo". Y aunque solo sea por el bien de mi futuro laboral: habrá que hacerla caso.




Celia Hernández.

jueves, 28 de octubre de 2010

(*)



"Luego regresa y se sienta a mi lado. Empieza a acariciarme la espalda y yo dejo mi taza de té y me apoyo en él. Al cabo de unos minutos me olvido del cuarto, del desorden, de todo menos de la sensación de su mano en mi espalda y me doy la vuelta para besarlo(...) ...y me pongo a proferir sonidos increíblemente animales al tiempo que el orgasmo más intenso de toda mi vida me recorre de pies a cabeza.

Cuando terminamos estoy agotada y hago algo que nunca había hecho. Me duermo entre sus brazos. "


Bonita frase de un nuevo libro adquirido en la pequeña "colección de libros" de mi hermana. Me apetecía compartirla con vosotros ^^




Celia Hernández

sábado, 16 de octubre de 2010

No estaba preparada.


Intentaba que esto no pudiese conmigo. No pensaba en ello. Sabía que llegaría, pero intentaba no darle mucha importancia. Simplemente hacerme a la idea de que acabaría pasando y punto, se sigue adelante no pasa anda, no es el fin de el mundo. No amargarme antes de tiempo porque sabía lo duro que me resultaría despues. "Nos seguiremos viendo", hablaremos por teléfono cada día, será como si siguieses aquí. Autoengañarme. No aprendo.

Bien, ya no estas aquí y aunque sigamos hablando y haciendo como si todo siguiese como siempre, no es así. De vez en cuando me doy realmente cuenta de que no estas aquí y todo lo que eso conlleva. Es decir, de que hay bastantes km de distancia, de que eso puede enfríar la relación, de que mi autoestima está cada vez más jodida, de que estoy volviendo a ser la persona que era antes de conocerte, cada vez más cerrada y más fría. Y esque para qué negarlo, no estaba preparada para estar sin ti. No estoy preparada para verte solo 1 vez cada mes (con suerte), para reducir tan rápido esta dósis a la que estaba acostumbrada.
Ahora son otros los que disfrutan de ti, los que te sacaran sonrisas, los que comparten tu día a día. Les tengo envidia.

Y esque no sabía lo importante que puede llegar a ser una persona en tu vida y todo lo que esto supone. Porque además de alegrías, lleva penas, además de felicidad, lleva tristeza. Aunque se que soy afortunada, porque he llegado a sentir todo esto. Siempre te expones al abrirme tanto a una persona, pero es un riesgo que merece la pena correr. Esto tan solo es "la parte no tan buena de todo".


Celia Hernández.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Algo de luz al final del tunel


Bien, ya pasó. La decisión está tomada.

No hay vuelta atrás. Al fin te han dado una oportunidad y no piensas desaprobecharla. No es lo que tu esperabas o buscabas, pero no está mal. Incluso tienes muchas ganas de comenzar. Ya puedes decir con certeza que tu vida tira hacia un lado que ya has encontrado esa "luz al final del tunel".

Todo sigue su curso, como bien dicen: Tras la tormenta siempre saldrá el sol.
Y al fin ha llegado el verano despues de estar meses bajo las nubes y la niebla. Es curioso, ahora que se acaba el verano es cuando vienen mis días soleados.



¡Mucha suerte a todas las personas que, como yo, han comenzado su vida universitaria!



Celia Hernández.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Caótica.


Ultimamente voy a impulsos. A decisión por día. Cambios de ultima hora en mis planes futuro.
Hoy blanco, mañana negro, pasado gris, luego otra vez blanco. ¿Dónde desembocará todo esto?
Sólo se que como no se empiece a alinear ya algo voy a explotar. Estoy harta de esta indecisión (adjetivo que me caracteriza la verdad, pregunten a mis conocidos) aunq esta vez no es por mi culpe, al contrario yo ya estaba decidida. Antes era todo fácil, sencillo. Y ahora se empiezan a complicar las cosas y yo nose de donde tirar, más bien no hay por donde coger y mucho menos tirar.

Es todo un caos. Ahora mismo nose absolutamente nada de lo que pasará, estoy totalmente expuesta a todo. Nunca me había sentido así. Esto me da miedo. Quiero que pase ya.
Pero al haber tomado una decisión no puedo evitar pensar en otras también, en si estoy haciendo lo correcto, en que si lo acertado era no haber hecho tal cosa. Creo que el tiempo hará que me de cuenta de ello.

"No tenía miedo a las dificultades: lo que la asustaba era la obligación de tener que escoger un camino. Escoger un camino significaba abandonar otros." (Paulo Coelho)


Teoría del caos:
"Pequeñas variaciones en dichas condiciones iniciales, pueden implicar grandes diferencias en el comportamiento futuro; complicando la predicción a largo plazo. Esto sucede aunque estos sistemas son deterministas, es decir; su comportamiento está completamente determinado."

¿Cuando comenzaron esas pequeñas variaciones a influir en mi? Quizás desde hace un año y yo no he sabido verlo... Qué complicado es todo ahora ¡Joder! Quiero volver a primaria...



Celia Hernández.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Contratiempos


Septiembre. Es el mes de fin de vacaciones, para algunos. De vuelta a la rutina. De fin de verano y locuras que van ligadas a el. De trasnochar y levantarse al día siguiente a la hora de la comida. Es el mes que marca un inicio de algo nuevo. Un comienzo en algo distinto. De emprender un nuevo camino... Para mí todo esto tendrá que esperar al septiembre siguiente.

Este año será más tranquilo de lo que me hubiese gustado qe fuese. Pero bueno, de todo se saca algo bueno, así que espero que esto me enseñe. Aprovecharé para hacer otras cosas. Tendré más tiempo así que podré dedircalo a aquello que me interese. Pero ¿y si nada lo hace? Y si de tanto tiempo que tengo me acaba sobrando... Quiero decir, que mis días se me pueden hacer eternos, aburridos. Esa es la parte que me aterra. El día a día en invierno. La idea de sentirme vacía e inútil. Todos a mi alrededor estarán sumergidos en nuevos proyectos. Universitarios ya, con sus fiestas universitarias, sus estudios para exámenes universitarios, sus jueves universitarios... Tengo que mantenerme ocupada, de lo contrario se me pueden echar las paredes encima. No quiero que este año sea sabático, me niego, bastante lo ha sido ya el verano, estoy acostumbrada a que es septiembre se vuelve a lo serio. Tampoco lo podría ser aunque quisiera, algún quéhacer si que me queda.
Tengo varias ideas en mente y pienso desarrollarlas. No pienso desaprovechar este año, no será un año perdido. NO. Sacaré su lado positivo, que de la negatividad ya me he cansado y soy de las personas que piensan que si algo ya no tiene solución es mejor que dejes de lamentarte por ello y que gastes tus energías en algo más productivo como buscar soluciones. Mirar adelante. Buscar otras ocupaciones. En esto estoy, eso intento. Eso haré.

Una cosa sí es segura, al menos estoy luchando por algo que quiero. No me conformo con otra cosa. Intento alcanzar mis objetivos. Esto es un bache y después del bache viene la otra parte del camino más lisa. Solo que me va a costar un poco más llegar a ella. Pero llegará. Espero.



Celia Hernández.

martes, 24 de agosto de 2010

Estoy en ello


Y aquí me encuentro. Echo la vista atrás y me doy cuenta de cómo ha cambiado todo.
El tiempo pasa tan deprisa, escalofriantemente deprisa.
Aquella chica que no buscaba nada, simplemente le fue llegando. Sólo se dejaba llevar.
Creo que ahí está la clave de todo.

La chica que odiaba las relaciones pegajosas, no las entendía; ahora creo que las he llegado a comprender un poco. No es porque me sienta identificada, al contrario, me gusta la sensación de libertad, las tardes con amigas o simplemente sola en casa viendo alguna película, la certeza de saber que está ahí y que no se va a marchar porque deje de verle un día o dos. Seguirá ahí, también con sus cosas, con su vida. Aquellas parejas melosas, pesadas quizás, que pasan juntas 28h diarias, quizás es porque no tiene otra opción. Me explicaré mejor: quién sabe si él o ella han dejado a su grupo de amigos para dedicarse totalmente a su nueva/o compañero, actitud que no comparto ni comprendo, y al tiempo se han dado cuenta de que eso es lo único que les queda y por tanto se agarran a ello. O quizás están acostumbrados a eso, no pueden estar sin alguien al lado, no les gusta la soledad, la idea de sentirse desamparado; a nadie nos gusta.

Pienso que hay tiempo para todo, el día sólo tiene 24h que a veces se quedan cortas. La semana 7 días, 168 horas, estas ya dan un poco más desí. Hay que aprender a organizarse, a compaginar las cosas. Me encanta pasar tiempo con mi compañero, pero también me apasiona pasar días de locura con mis amigas, ninguna de las dos cosas las cambio por nada y pienso que nadie debería hacerlo ya que tarde o temprano acabas echando en falta alguna de las dos cosas. Amistad y amor son dos palabras que se relacionan y que van íntimamente ligadas a otra: FELICIDAD.




Celia Hernández.